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La vecina de enfrente

Antes de ayer la vecina de enfrente me pregunto cuántos años tenía y eran 12. Hoy, son casi 30. La vida ha pasado así, en cuatro borrac...

7 de agosto de 2017

Me quedo con...

Los atardeceres eternos de Ibiza.
Las fotos del mar en línea recta. Respetando la regla de los tercios.
La música alta en el tren. Y en el coche. Y sobre todo en vivo. 
Las risas infinitas. Sobre Kaikus y mochilas y ruidos innombrables . 
Los lloros cortos de mis lagrimales. 
Las partidas de cartas familiares. Con rabinos y cacahuetes.
Mi rincón en mi cala favorita. Las dos sabemos cuál es, la cala y yo.
Las largas esperas ridículas. Nunca esperes por nadie. Ni a nadie.
Las decisiones premeditadas. Nunca lo suficiente.
Las conversaciones telefónicas de más de una hora.
Las horas largas que se hicieron cortas.
La melancolía que produce el mar cuando estas triste. 
La energía que te aporta el mar cuando estas triste. 
El filtro "profundo" de mi Samsung. Que neutraliza todos los colores. 
El número 8 y el color azul.
Mi compañera de aventuras Lisbeth Salander. Te voy a echar de menos.
Donde el corazón te lleve. Que se llevó parte del mio.
Amor se escribe sin H. Aunque ya lo sabía.
La vuelta a Zaragoza de una gran amiga. Cada día tengo más claro que Carolina se enamora lo escribieron por ti.
Los abrazos sinceros de gente todavía más. Gracias a ellos.
La falta de inspiración que se me hace eterna. Aunque para mi corazón es bueno.
El amor incondicional de mis padres. Que lo doy demasiado por hecho.
El aprender a querer y no poder. Y poder querer aprendiendo.
La luna de Cádiz. Que no el sol.

Con la vida. Y por aprender a vivirla. 

16 de enero de 2017

Me haces gracia, pero no de reír a carcajadas, sino de esa sonrisa de idiota que me sale cada vez te veo.
De esas palabras sin sentido cada vez que me hablas.
Esos andares torpes cada vez que me alejo.
Mirada perdida cada vez que te pienso.

Te metes en mis sueños, pero no en los inconscientes cuando estoy durmiendo.
De quedarme embobada mirando al infinito.
Imagin
ándome una vida entera contigo.
Con tus labios húmedos recorriendo mi sonrisa.

Me robas la paciencia, por quererte ver antes de despedirnos.
Por querer amarte antes de conocerte.
Pensar tenerte a todas horas.
Imaginarte siempre conmigo.

Haces enmudecer mis palabras.
Por no poder decirte cariño.
Por ni siquiera saber que existo.

Personas de colores

Resulta que últimamente las personas nos dividimos por colores, y no me refiero a los rojos de toda la vida, sino a los colores neutros: el blanco y el negro, es decir, los oscuros y los claros. Tú molas y tú no, tal cual.

Debe ser una moda (espero que pasajera) de designar a la gente de tu entorno según lo que trasmiten en ti. Así, de propina, resulta que te meten en un grupo sin ni siquiera preguntar si quieres pertenecer a él. Nosotros mismos, que decimos estar hartos de los estereotipos, nos dedicamos a encasillar gratuitamente y sin compasión.

A veces incluso hasta señalando, “¡eh! tú eres de los oscuros”, y apáñatelas con eso y vete a pensar de cara a la pared. Y si puedes, sin respirar.

Y yo digo basta ya. Basta ya de tonterías y de juzgar, la mayoría de las veces, sin llegar a conocer a quién estas juzgando. Sé coherente y compórtate con los demás como te gustaría que lo hicieran contigo, que aunque sea un gran tópico, es hacía donde la madurez nos debería dirigir.

La vida parece muchas veces un gran patio de colegio, y el problema es que ya no hay profesores que nos corrijan. También existe el bulling fuera de las aulas y es aún más difícil de controlar.

Porque sea fuerte por fuera no significa que lo sea por dentro, el que tiene todo el día una sonrisa en la boca también conoce la tristeza, y el que nunca te dice tus defectos a la cara puede que muchas veces lo haga por detrás. No seas tan cruel.

No soy negra ni blanca. Y si fuera un color me gustaría ser azul, como el mar. Libre, infinito, revoltoso y calmado. Con aguas cristalinas y otras más oscuras, más oscuras porque el fondo está hecho de un material que así lo hace reflejar. Y si quieres saber de cuál, adéntrate a descubrirlo. No hables desde la orilla sin saber de qué, ni a quién.

27 de diciembre de 2016

No te detengas

" No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ... "

Walt Whitman

19 de diciembre de 2016

Mereció la pena

" El crepúsculo va con retraso
destiñendo la sal de la vida,
vivo en un callejón sin salida,
hace tiempo que no me hago caso.

Avanzando hacia atrás, paso a paso,
cada atajo parece una huida,
cuando pierda por fin la partida
roncaré a la salud del ocaso.

Partiré sin cumplir mi condena,
pensaré que mereció la pena
y, si tiene paciencia el destino,

sin hacerle al espejo un reproche
le daré la razón a la noche
y abriré otra botella de vino".


J. Sabina

17 de octubre de 2016

Echo de menos...

Echo de menos….

Esa inocencia infantil de no pensar más allá del momento.
Esos días en los que estaba el cielo gris y mi corazón bien rojo.
La cerrazón de pensar que mi familia estaría aquí siempre.
El desconocimiento de no saber que era estar más allá.
Los veranos interminables.
Los inviernos calurosos sin abrigo en el patio.
La sensación de lejanía por alcanzar lo políticamente correcto.
La despreocupación por el paso del tiempo.
La percepción de grandeza de cosas que hoy me parecen pequeñas.
El no maximizar las cosas que de verdad eran pequeñas.
Sentirme eternamente protegida.
Sentirme eternamente libre.
Ignorar consejos útiles que parecían inútiles. Y hoy ya no lo son tanto.
Las amistades eternas que se volvieron efímeras.
Los amores que duraban hasta que tocaba el timbre de salida.
El tener hora de llegada y saber estirar las tardes.
El teléfono fijo y los pestillos de casa.
El llegar andando a todos lados. Y llegar, siempre.
Los 160 caracteres de un mensaje de texto.
Las cartas de más de tres páginas escritas a mano. Y con sello.
Las palabras que no te guardabas.
La valentía que le echabas a la vida.
Las promesas incumplidas accidentalmente.
La primera persona del plural del presente del indicativo, de todos los verbos.  

A él. O a ti. Depende de quién lo esté leyendo. 


Evii